Cuando una persona es capaz de tener a una sala repleta de gente dando palmas durante dos horas y provoca alguna que otra lágrima con canciones como angelitos negros de Antonio Machín, cantada en un idioma que ni siquiera conoce, es que tiene algo muy especial en la voz.
Muy pocas son las personas capaces de superar tan ampliamente la calidad de sus grabaciones de estudio cuando están en directo. Una voz capaz de marcar los acentos, elegancia cuando canta suave, potencia cuando sube el tono, capacidad para hacer sonreír al público... solo con verla cinco minutos sabes que tiene su presencia en el mundo justificada. Esto es música, lo demás no.
Fotografía hecha con una leica m6, summicron 50 trix 800 iso.